• Ana María Galíndez Soneira

    Presidenta
  • Lic. Pedro Roth

    Vicepresidente
  • Arq. Carlos Rodeiro

    Secretario
  • Prof. María Azucena Colatarci

    Prosecretaria
  • Cra. Gabriella Calavita

    Tesorera
  • Dr. Fernando Bartolome Verra

    Protesorero
  • Órgano de Fiscalización

    Enrique Victoriano Criado

    Graciela Beatriz Vicario

    María Josefa Menceguez

  • Vocales Titurales

    Prof. Margit Liosaa

    Arq. Verónica Lilia Soneira

    María Eulalia Menceguez

    Julieta Cuervo

    Augusto Máximo Criado

  • Vocales Suplentes

    Juan Carlos Ampuero

    Dra. Adriana Inés Audenino

    Clara Mazzini

    Damian Roth

    Arq. Susana Alejandra Congiú

La Casa de los Soneira

La casa de los hermanos. Ernesto y Rosalía Soneira fue durante sesenta años un centro de pensamiento, reflexión y promoción del arte. Los encuentros con personalidades afines al Arte y la Cultura supieron cultivar el conocimiento, el debate y la amistad convocados por el genio y la simpatía de ellos.

Tras sus fallecimientos, amigos, familiares y artistas plásticos continuaron los atrayentes encuentros y deciden, a la sede de la casa Estudio-Taller de los hermanos. Soneira, titularla "Casa Cultural Soneira", donde se realizaban actividades barriales a puertas abiertas.

Así nace en Mayo del 2002 la primera fundación de autor en la Ciudad de Córdoba bajo el nombre de "Fundación Rosalía Soneira".

Interior Casa Cultural Soneira

Interior de la casa de los hermanos Soneira


Espacios Vinculantes con el Arte y la Escultura

Quizás, las calles Garay y Gral. Román Deheza guarden una sola coincidencia, posean un tic en común, un rasgo particular donde se mezclan realidad y ficción y convergen todos los puntos posibles en un único punto. Para acceder al punto en cuestión, fantástico, imborrable en la primera calle, se debía cumplir con ciertos requisitos: bajar al sótano, recostarse en el suelo y contar 19 escalones. Para traspasar el umbral de esta convergencia, real, misteriosa, en la segunda calle, tan sólo basta alcanzar el numero 454 y adentrarse en el Estudio Taller de los Soneira.

Tal vez Borges atinaba, en sospechar sobre la autenticidad del Aleph de la calle Garay y postulaba la existencia de otro Aleph, dentro de una de las columnas de piedra que rodean el patio central de la mezquita Amr en el Cairo. Estas, claro está, eran sus razones y sus sospechas. Sospechas que se repiten luego de una visita al Estudio Taller de Rosalía y Ernesto Soneira. Basta con pararse a un costado de la chimenea y mirar hacia el frondoso patio, con el fresco de estilizadas mujeres que pintó, Ernesto allá por sus años mozos, acechándonos la retina con precisión de relojero y observar. Se manifestará el Aleph, tal vez el Unico, que posea esta Córdoba de las campanas. El Aleph, magnífico y humilde a la vez, como lo fuera Ernesto. Sutil y deslumbrante al modo de Rosalía.

En el silencio de la habitación, entre armarios, sillas, títeres, telas, pinceles, esculturas y libros, el Aleph se corporiza rompiendo el tiempo y el espacio, resonando como si se hicieran presente. Tertulias que Ernesto y Rosalía Forjaron con sus pasiones y singularidades, que sintetizaron la reflexión y el debate de los vínculos estéticos y de las propuestas vanguardistas que enarbolaran Rafael Alberti, Saúl Taborda, Deodoro Roca, León Felipe y los propios Soneira. Salvando del olvido los matices con que estos maestros del color, supieron consagrar a la historia. Los hechos vividos se dan cita y se dispara la memoria.

A Ernesto 1908 lo desperezó temprano, ya que nació el 6 de Enero y desde ese entonces la pintura y la búsqueda de una expresión pictórica, acorde a sus inquietudes se convirtieron en una forma de vida que el artista, al igual que su hermana, ejercía como un sacerdocio. Si bien el arte le quitaba el sueño, no le quitaba todo su tiempo y Ernesto incursionó en el boxeo y el ciclismo, llegando a ser presidente de la Federación Ciclista Cordobesa. Pero la pintura lo fascinó, instándolo a ingresar a la Academia Provincial de Bellas Artes "Figueroa Alcorta", egresando con excelentes calificaciones y con el titulo de Profesor de Dibujo y Pintura en 1936.

Al año siguiente obtiene una Beca del Gobierno de la Provincia de Córdoba, por concurso de oposición y viaja a Francia donde sigue los cursos dictados por el Maestro Emile Othon Friesz, en la Academia Coloressi de París, obteniendo elogios de la crítica y el apoyo de los más destacados artistas plásticos enrolados en la corriente Fauvista.

París causa sin lugar a dudas una honda impresión en la óptica de Ernesto, quien continúa la profundización de sus conocimientos viajando a Italia, donde aprende la técnica del fresco en la Academia Brera de Milán. Todos estos antecedentes, de vuelta a la Argentina en 1939, le valieron los calificativos de "pintor maldito" de "Fauve" cordobés, ya que su presentación del color, producto de su búsqueda dentro del fauvismo, era sumamente vanguardista.

Las primeras presentaciones en Córdoba fueron polémicas, presentándose anécdotas que en momento, causaron un revuelo sin precedentes, como la que sobrevino a la causa de la clausura de la muestra que Ernesto brindara en el Salón Blanco del Ministerio de Obras Publicas por orden de un alto funcionario que considero un cuadro donde se podían observar bañistas desnudas como "Inmoral". Por ello, la muestra fue clausurada al día siguiente de su inauguración. La reacción contestataria ante este agravio al artista no se hizo esperar, Deodoro Roca y amigos, en represalias y por solidarizarse con Ernesto , vistieron con ropa interior, todas las estatuas de la ciudad de Córdoba, ridiculizando así, la acción del funcionario, quien dió marcha atrás, sobre sus ambiguos Juicios de valor.

A pesar de la incomprensión, Ernesto continúa su labor, en la cual denota una fuerza expresiva que contiene vitalidad espiritual y gran impacto anímico. Es nombrado Maestro de dibujo y pintura en 1940, de la Colonia Santa Catalina, desempeñando el cargo Ad Honorem. Aquí realiza la Primera Pintura Mural sobre uno, de los muros de la Colonia. Aquí realiza la Primera Pintura Mural sobre uno, de los muros de la Colonia. Las muestras continúan, extendiéndose fuera de Córdoba y hacia 1950 sorprende a la crítica con la presentación de una serie de obras de corte Geométrico fundamentados, en la brecha abierta por Mondrian. La sorpresa vuelve a causar el revuelo y la incomprensión, salvo que esta vez, Córdoba no amaneció con sus estatuas vestidas.

En 1955, asume el cargo como Director-Interventor del Museo provincial de Bellas Artes "Emilio Caraffa" y paulatinamente, las muestras, van declinando en su interés. La falta de reconocimiento del entorno, la incomprensión, marcan quizás, la elección personal y el alejamiento gradual de su producción estética, le abre el camino hacia una búsqueda educativa, que lo determina como docente y educador.

Compartió sus conocimientos y forjó las inquietudes artísticas de muchos jóvenes desde su labor docente en la Escuela Normal "Alejandro Carbó", consolidando un perfil de pedagogo, basado en una fecunda labor didáctica, que generó una importante dosis afectiva entre sus alumnos y discípulos.

Falleció en 1970 un 12 de Noviembre y con el transcurrir del tiempo, este hombre, que nunca teorizó ni discutió su pintura, dejando a la misma hablar por si sola. Que poseía una óptica particular, sabiendo introducir los principios del Fauvismo y del arte geométrico; brindando al aspecto cultural de su Ciudad, aspectos vanguardistas y liberadores, fue olvidado por ésta. Córdoba se dió y se da el lujo de cometer estos desventurados errores; perdiendo de esta forma los trazos esenciales que constituyen su identidad cultural. Ernesto, por su temperamento, quizás no tuvo en cuenta, el detalle y no descubra la falta por su natural cortesía y caballerosidad. Y Su Ciudad, por la trama del presente, esté aun a tiempo de recobrar la memoria, para sus nuevas generaciones y para si misma, rescatando el talento altamente creador de Ernesto Soneira.

Tan solo baste recordar (del latin re-cordis): el volver a pasar por el corazón. Rosalía nació en 1907, el día 3 de Octubre y fue bautizada así por su padre en honor a Rosalía de Castro, poetisa de los Cantares Gallegos. Comenzó su formación en la Córdoba de principios del siglo XX, convulsionada por la Reforma Universitaria, lo cual permitió que la joven nutriera sus pensamientos y forjara su perfil intelectual y artístico desde una concepción universalista. Sus comienzos dentro de la plástica supieron verse avalados por la tutela de grandes Maestros; como Emiliano Gómez Clara y Carlos Camillioni, realizando su primera muestra en 1927, en el salón Fasce con tan solo 20 años. La exposición evidenciaba las inquietudes y las búsquedas de Rosalía, quien fue evolucionando desde la figuración hasta el expresionismo abstracto.

En 1942, egresó como profesora de dibujo y pintura de la Escuela Provincial de Bellas Artes Figueroa Alcorta, y en 1948 su figura y su renombre trasciende los límites de Córdoba para alcanzar los del país, tras obtener la medalla de oro otorgada por el Museo Nacional de Bellas Artes. El premio avala y constituye un reconocimiento a la participación activa de Rosalía, en diversos certámenes artísticos, como el III Salón Cordobés (1942), el XXXII Salón Nacional, el IV Salón Municipal (1944) y el XXXVI Salón Nacional.

Como corolario de su experiencia de becaria en París entre 1961 y 1962, realiza una muestra en la Galería Arcadia en 1964, evidenciando el deslumbramiento de Rosalía, al mantenerse en contacto directo con la savia, misma de la plástica. Experiencia que la marcaría y que también fue decisiva en Ernesto. Es en esta etapa de París, donde Rosalía comienza una búsqueda plasmada en serie de collage, en las cuales denota una resolución en la síntesis y una abstracción con tendencia a la geometrización.

Vuelve a París en 1968, y en medio de las revueltas estudiantiles, que quedaran como hitos de la concepción de una nueva visión mundial, toma cursos de Historia del Arte, en la Escuela del Museo de Louvre y se perfecciona en Filosofía de la Educación.

Rosalía dió muestra de su innegable talento y de su plasticidad como artista, al realizar para la Cátedra de Cirugía de la Universidad Nacional de Córdoba, una serie de ilustraciones Científicas que le permitieron trasladar a sus telas la conjunción que aúna lo formal y lo abstracto y adentrarla dentro del mundo de los tejidos y de las formas celulares, desde donde la artista revitalizo su búsqueda estética.

Docente y Pedagoga, fue Profesora en la Escuela Normal Superior "Dr. Garzón Agulla", en el Colegio Nacional Deán Funes y en el Alejandro Carbó y posibilitó, desde su Taller de los dias sábados, a los niños que a los mismos asistían, que desarrollaran alas propias y que con su vuelo, delinearan los matices que ella misma como artista había dejado plasmados, dentro del mundo de la plástica cordobesa. La propuesta no solo era, una aventura a introducirse en los principios y técnicas del arte, sino que quedarían fijadas en el recuerdo de sus alumnos, como tardes con sabor a ronda y a títeres de mano, denotando el lazo afectivo que mas allá, de su labor como educadora, Rosalía brindaba a sus alumnos.

Contagio su interés a nuevas generaciones, entre las cuales se hallan Ronaldo de Juan, Gabriel Gutnisky, Miguel Sablich o Alejandra Santamaria y todos sus sobrinos, quienes, asumieron como propios los postulados artísticos de su Maestra. Inquieta y siempre en consonancia con las nuevas manifestaciones artísticas, Rosalía se desempeño como jurado de arte en diversas ocasiones, sin descuidar su propia actividad plástica, realizando muestras individuales y colectivas en salones de Rosario, Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. Pueden rescatarse a manera de ejemplo sus exposiciones en la Galería Arcadia de Arte Moderno y Galería Libertad de Córdoba.

La actividad docente surge como una constante, en la vida de Rosalía ya que ocupa el cargo de Directora de la Escuela de Cerámica, siendo Vocal Titular de la Junta de Clasificación del Consejo General de Enseñanza Media, Especial y Superior. Oleo, acrílico, grafito, tintas, collage, técnicas mixtas, todo esto era válido, para Rosalía, ya que defendía el postulado del arte como superior a lo demás, disponiendo la técnica al servicio de la expresión y fue casualmente esta concepción la que disparo su didáctica en los talleres de los Sábados, buscando estimular y dar rienda suelta al intimismo, la espontaneidad creativa y la sagacidad, con el objetivo de transponer el cuadro y desentrañar las expresiones de las nuevas generaciones que allí se daban cita, para ejercitarse en el arte de convocar al Arte, para ser intérpretes de nuevas visiones y realidades. Rosalía falleció el 25 de enero de 1994, pero la muerte no pudo llevarse, la abnegada necesidad de esta artista por contribuir a tomar posible la vocación y expresión de sus pares y de las nuevas generaciones.

No pudo trastocar el papel que, junto a su hermano, ofició como anfitriona del Arte y del pensamiento, al abrir las puertas de su casa y posibilitar la realización de tertulias memorables, donde se daban citas las nuevas ideas, que posibilitarían la construcción de una nueva identidad cultural dentro de su ciudad de origen. La misma, que, aunque les fue esquiva, no puede pasar por alto la labor de ambos, al reconocer el avance vanguardista que sus improntas le aportaron.

Tras la muerte de Rosalía el Estudio-Taller quedo en silencio, el inmenso ventanal, recibió igual que antes, cada mañana, la luz del día. Pero ya no era lo mismo, no había talento que iluminar, tan solo el grito desgarrador y el luto manso de telas que combatían el olvido. La amplia habitación se volvía abismo y las paredes, cubiertas de libros, de caballetes, de mesas de dibujo, no podían esquivar el dolor. De la chimenea brotaban infinitas nostalgias.

La muerte de Rosalía dejaba al descubierto, la herida que aun perduraba abierta, suscitada por la muerte de Ernesto. Salvo que la herida se dilataba, esta vez sin remedio. La casa del B° Gral. Paz con sus tesoros artísticos, cerraba un ciclo en torno a si misma, un cerco que la enmudecería, a pesar de su arcón lleno de recuerdos entrañables.

Con la casa en reposo, el Aleph se manifestó. Impregnó a los que quedaban, para no dejar languidecer el legado, luchando en paz, a favor del perpetuo recuerdo. La inspiración cobijada en el lugar se volvió bandera y aún cuando la casa continuó sin sus dueños, fue movilizada por la fuerza intrínseca de ambos hermanos. Y así, la idea de convertir el lugar en una Casa de Consulta Cultural, desandaba sus primeros pasos.

Ana Galindez Soneira, sobrina de ambos maestros, se convirtió en el Alma Mater del Proyecto y de la tan ansiada, recuperación del lugar. El Proyecto ganó adherentes rápidamente, grandes Maestros de la Pintura brindaron su incondicional apoyo, a fin de que el reconocimiento a los hermanos Soneira se volviera tangible, y el Estudio Taller se reinventase, como una síntesis perfecta, entre el pasado y el presente, bajo la forma de una Casa de Consulta Cultural.

La Ciudad de Córdoba, volvió a ser reacia, a esta justa reparación, por causa de una profunda crisis económico social, que postergó la realización del Proyecto, y las autoridades provinciales, como así también la intendencia, guardaron un inaudito silencio de radio, que obligó a re-pensar el Proyecto, sin llegar a claudicar ante dichos contratiempos.

La fundación Rosalía Soneira se constituye en el nuevo estandarte que busca continuar y revitalizar el legado de los hermanos Soneira. Constituyéndose en Córdoba, el 18 de Mayo del año 2002, la Fundación posee un núcleo histórico representado por su sede edilicia y el funcionamiento del Estudio Taller de Artes, teniendo por objetivo, recuperar el inmueble cito en la calle Gral. Deheza 454 del B° Gral. Paz, como centro de pensamiento, reflexión y producción de Arte, retomando la labor y las figuras de Ernesto y Rosalía como partícipes necesarios para transitar el futuro, desde una perspectiva ligada a las tertulias que ambos hermanos organizaban, constituyendo un espacio crítico para las nuevas generaciones.

Quizás las calles Garay y Gral. Deheza guarden una sola coincidencia; salvo que la memoria viaja a través de un cuento, en la primera. Y en la segunda, va de la mano de forjadores del Arte, que supieron continuar sus búsquedas, mas allá de todo revés, logrando generar un espacio para los tiempos que vendrán. El Aleph que se encuentra en el Estudio Taller de los hermanos Soneira, quizás exista, quizás no; es difícil desentrañar la realidad y la fantasía que perduran en dicho lugar y no maravillarse ante el vuelo creativo de Rosalía y Ernesto.

Hoy, ante la duda, solo basta con ubicarse en el lugar correcto y observar. Encontrar la casa y la calle es tarea sencilla, traspasar el umbral aun más fácil, las puertas están abiertas, como siempre y los anfitriones esperan amablemente. Solo basta acercarse, con el corazón abierto.

Lic. Carlos Salinas
Córdoba, Agosto de 2003


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La misión de la Fundación es construir un ámbito que contenga y promueva el encuentro en torno al Arte y continuar plasmando los sueños de los hermanos. Ernesto y Rosalía Soneira.


Objetivos

La Fundación Rosalía Soneira tiene diversos modos de lograr sus metas planteadas en función de su misión, objetivos y objeto. Estos modos se plasman en distintas acciones, actividades y propuestas que a continuación se presentan, incluyendo los ya realizados y permanentes de la Fundación.

  • Promover la difusión de la vida y obra de Rosalía Soneira.
  • Promover el intercambio, desarrollo y conocimiento de los hombres y culturas y/o manifestaciones artístico-cultural de otros pueblos y naciones.

  • Conservar y mejorar la Casa Estudio-Taller de dichos artistas y crear en ella, La Casa Cultural Soneira desde la cual que se lleven a cabo actividades relacionadas a la cultura artística en el campo teórico.
  • Llevar a cabo actividades que tiendan al bien común y al desarrollo de las potencialidades creativas, de los individuos y de la calidad de vida de la sociedad.
  • Preservar, conservar, archivar y difundir documentación variada referida a la historia de las artes plásticas de Córdoba.
  • Diseñar, sostener e incrementar el Archivo Documental para hacer accesible al público usuario el material existente en la institución.
  • Brindar servicio de consulta a historiadores, críticos, periodistas, investigadores, casas de remates, galerías, anticuarios, coleccionistas, estudiantes especializados, instituciones culturales estatales y privadas y a público en general.
  • Conectar la información y la documentación obtenidas con las de otros centros nacionales e internacionales dedicados al tema en el campo del arte argentino y latinoamericano y participar activamente en la creación de redes informáticas con instituciones similares.
  • Promover líneas editoriales a partir de la documentación conservada con fines de difusión y para contribuir a la producción de nuevos conocimientos sobre el campo artístico local y regional.
  • Contribuir con donaciones e intercambios de material bibliográfico y documental con otras instituciones nacionales e internacionales.